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Parque Nacional Los Alerces:
En 1937, se crea el Parque Nacional Los Alerces, con una superficie de 263.000 ha, buscando la protección de una cuenca hídrica de suma importancia donde el bosque de alerces milenarios es el gran protagonista, en el marco de una zona biogeográfica rica en especies y con una calidad ambiental excepcional. Son numerosas las visitas por los fanáticos de la pesca deportiva y los que caminando, en vehículos o en lanchas hacen los diferentes recorridos. En la Villa hay un Centro de Interpretación y Museo donde es necesario registrarse para algunas excursiones. |
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En Esquel, El Viejo Expreso Patagónico y el Centro de Actividades de Montaña La Hoya:
Con una creciente convocatoria de visitantes extranjeros y del país, esta ciudad trabaja día a día para ponerse cada vez más a la altura de las exigencias de los miles de turistas que la visitan cada año. A pocos cuadras del centro comercial, se encuentra la Estación del Viejo Expreso Patagónico, una pieza ferroviara que desde 1945 atraviesa la estepa patagónica. En la actualidad, realiza un recorrido de 20 km. hacia la Estación Nahuelpan, residencia de algunos pobladores aborígenes. |
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Un poco más alejado, a 13 km de la ciudad, el Centro de Montaña La Hoya es la opción para los que gustan de los deportes invernales. Desde suaves pendientes ideales para el principiante y para los niños hasta fuertes declives, con caídas abruptas y recorridos extensos, indicados para los expertos y el snowboard, La Hoya permite la plena participación de toda la familia como también del esquiador avanzado. Dada su proximidad a la cordillera sus precipitaciones de nieve son abundantes. Esta característica sumada al clima seco de la zona y la particular disposición respecto de los vientos dominantes, contribuye a que el centro cuente con excelente calidad de nieve hasta bien entrado el mes de octubre. |
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Trevelin:
A 22 Km al sur de Esquel se encuentra el "Pueblo del Molino", tradicional por su origen galés y por su historia tan rica en episodios de valor, arraigo y determinación. Sus paisajes, sus museos y su gente son siempre un atractivo para el visitante. Y por supuesto, el Té Galés, con su ceremonia, sus tortas y especialidades, ideales para una tarde de invierno, junto a un hogar, disfrutando de buena música étnica y secretos ancestrales. |
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